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sábado, 19 de abril de 2014

Buena suerte, amigo.

Cierto es que el tiempo cura las heridas, pero también es cierto que las cicatrices son imborrables. Puedo decir que ahora estoy mejor que nunca. Las heridas cicatrizaron hace tiempo, y con las marcas ya aprendí a convivir, a fin de cuentas van a ser mis fieles compañeras durante el resto de mi vida, ¿no? Vuelvo a afirmarlo: estoy mejor que nunca. Eso es así. Pero también es cierto, que aunque el tiempo pase, a veces me pregunto que hubiera pasado si todo hubiera sido diferente. ¿Qué hubiera pasado si aquellas personas a las que tanto apreciaba no hubieran decidido marcharse? ¿Cómo sería ese abrazo que hace años que esperé dar a aquella persona que nunca me atreví? ¿Cuál sería el tema de conversación con aquel amigo a quien hace años que dejé de ver y ahora volví a encontrar? ¿Sería capaz de perdonar aquello que durante tanto tiempo me mortificó? No sé, es extraño, pero cuando el dolor se supera, cuando todo lo que un dia escoció ya no pica, reflexionas, y piensas en lo mucho que te gustaría volver a tener una conversación que hace años quedó callada, darle el más fuerte de los abrazos a esa persona que durante tanto tiempo echaste de menos, perdonar aquello que un día te dolió. El tiempo pasa, y las personas cambian. Maduramos, quizás. Pero el recuerdo de esas personas sigue ahí. El lugar que se ganaron nunca podrá ocuparlo nadie. Digamos que soy una persona fiel a mis palabras, y en muchas casos prometí un “Siempre estaré ahí” y lo haré, puede que no de cuerpo presente, pero siempre estaré ahí. Y puede que algún día volvamos a encontrarnos, a fin de cuentas la vida da muchas vueltas, y si ese día llega, prometo que lo estaré esperando con los brazos abiertos. Hasta entonces, buena suerte, amigo.

sábado, 26 de octubre de 2013

Despertar...

Y no se volvió a despertar sola nunca más. Desde aquel momento él estuvo allí cada mañana, acompañándola en la distancia. Se sentía viva, y es que nunca se había sentido tan bien, jamás había conocido aquella sensación. Lo que había encontrado en aquella historia era algo más que una simple compañía. Eran despertares en los que el malhumor se tornaba en forma de miles de sonrisas, palabras bonitas suspendidas en el aire, gestos llenos de cariño, y aquella canción como tono de llamada que cada mañana le recordaba el motivo de su sonrisa. Si algo tenía claro era que desde que él apareció no se había vuelto a sentir sola. Ni un ápice de aquella sonrisa triste que un día tuvo quedaba ya tras su rostro. Ahora era feliz. Ahora él estaba allí, y todo lo demás no importaba. Ahora quería despertar... por él. Sólo por él.


martes, 22 de octubre de 2013

¿Sabes? No, no te estoy ignorando. Quizás ese es el problema. Debería hacerlo, pero no puedo. Tan sólo estoy comprobando lo mucho que te importo. O por lo menos eso dices tú. Y digo decir porque no lo demuestras. Las palabras se quedan en eso: simples palabras.

No te pido mucho. Nunca te lo he pedido, pero ¿sabes? Un simple detalle no vendría nada mal. No te imaginas lo feliz que podría llegar a hacerme un gesto tuyo. Porque a día de hoy el único capaz de dar color a mis días grises eres tú. Sí, tú. Oye, que no te pido un mensaje cursi cada mañana y cada noche, ni que te cueles por mi ventana a pegarme un póster en el techo. No quiero flores, no las necesito. Ni una de esas cenas románticas en el hotel más lujoso de la capital ¿No lo entiendes? Bastaría con un gesto, una mirada, una sonrisa. Y yo... yo sólo quiero picarte a todas horas sin descanso, que te vuelvas loco, loco de amor. Que me eches de menos. 

Enserio, no pido tanto. ¿Tan difícil es mostrar algo de interés? Necesito algo. Saber que luchas por mi. Quizás mientras tu poco a poco te alejas, otro se acerca. Mientras tu me ignoras, otros se mueren por hablarme. Y sin embargo yo como una idiota renuncié a todo aquello por ti... por el único que dejo de luchar, quizás porque creerse que la batalla había terminado con un claro vencedor.


Pero este no es el final. Me iré. Pronto. Y entonces la vencedora seré yo. Lo juro.

viernes, 23 de agosto de 2013

"Perdona olvidaste ésto"

Dos almas destinadas a encontrarse. Dos individuos que nunca creyeron en esos amores a primera vista. Él centrado en ese trabajo que suponía que le daría las mayores satisfacciones que jamás había soñado alcanzar. Ella con el planteamiento de terminar la carrera de sus sueños y ponerse a trabajar. ¿Y enamorarse? No estaba entre sus planes. No entraba en los propósitos de ninguno de los dos. Quizás porque no se sentían preparados, o tal vez porque pensaban que aquello sería una perdida de tiempo. Tenían todo lo que querían. Eran felices a su modo, ¿no? 
Pero entonces algo ocurre, y todo lo que creíste inquebrantable, se rompe. Salta por el aire en mil pedacitos y los planes empiezan a torcerse. O tal vez a enderezarse.
"Perdona olvidaste ésto" 
Una sonrisa por parte de ella. Una penetrante mirada por parte de él. Y entonces algo se acciona. En cuestión de segundos todo ha cambiado. Se miran sonrientes. No pueden evitarlo. Quizás es hora de volver a empezar. Cambiar los planes. Sí. Quizás aquello nunca estuvo bien del todo. 
Quizás todo lo que necesitaban era sólo eso: Un poco de amor. Amor a primera vista.


lunes, 17 de junio de 2013

A ti, amigo.

Hola, esto va contigo. Sí, con esa personita que ahora mismo atiende a mis palabras tras esa pantallita que de algún modo nos une en la distancia. Verás, yo no te conozco. No sé si me visitas desde España, o desde algún lugar remoto en la Patagonia Argentina. Bah, en verdad eso nos es relevante. ¿Sabes que es lo verdaderamente importante? Siento que lo estás pasando mal. Y me preocupa.
Sé que tu mundo se ha vuelto gris, o quizás tú piensas que negro totalmente. En la oscuridad de la noche te sumerges en tu habitación, y sobre tu almohada decides soltar ese mar de lágrimas que durante todo el día has tenido que controlar mientras contestabas siempre con un "Tranquilos, estoy bien". Pero ya no puedes más, y ahora en la soledad e intimidad de tu habitación lloras y te maldices por tantos y tantos errores y problemas. Y te atormentas. Y entonces te das cuenta de lo solo que estás. Otra vez esa terrible sensación. Ese sentimiento de andar a la deriva, perdido en un mar que no sabes a donde terminará por llevarte. Te da igual, en verdad querrías irte lejos. Desaparecer, pues sientes que ese mundo al que todos quieren que te aferres no es el lugar a donde verdaderamente perteneces. Hundes la cabeza entre las manos, y vuelves a maldicirte una y otra vez. ¡Qué dolor de cabeza! Parece que te va a estallar, pero aún así no dejas de llorar. No puedes. 
Te miras en el espejo, y no te gusta lo que ves. Apoyas la manos sobre el cristal queriendo unirte a esa persona que contemplas al otro lado. Y lloras. Vuelves a llorar desconsoladamente. Querrías cambiar tantas y tantas cosas... 

Sientes miedo. Quizás tú eres esa que dice "Estoy sola", o la que odia su cuerpo y se martiriza con ello. O tal vez eres esa persona incomprendida que lanza ese "No me entienden" al aire, y lo deja ahí suspendido. Seas la que seas, sé que lo estás pasando mal. Quisieras acabar con la rutina, huir lejos de tu ciudad y olvidarte de todos aquellos que te juzgan sin parar y que acrecientan aún más tus miedos, y te hacen más y más frágil.
Te odias. Pero eso tan sólo es fruto de ese dolor que ahora mismo sientes. Escucha, ¿quién dijo que esta vida sería fácil? Nadie. Hay que luchar. Levanta la cabeza, y saca fuerzas. ¿O vas a dejar que ellos ganen esta guerra? Toma un pañuelo, o con el puño de la sudadera sécate esas lágrimas y lucha. Dicen que en esta vida o comes o te comen. Empieza a pegar bocados y demuestra todo lo que vales. Todo es efímero. Todo nace, y todo muere. Y quizás algún día será tarde y todo ésto habrá acabado. Ya no habrá tiempo de volver atrás. Vive tu vida, pues sólo tienes una. No te refugies tras el dolor, sonríe y sal adelante. ¿Y sabes? Verdaderamente creo que tienes una sonrisa preciosa, ¿cómo es que no nos premias con ella más a menudo? Y tienes algo especial. Eres increíble, aunque tú te esfuerces en resaltar más tus defectos que tus virtudes. 
Sonríe. Y vive. No dejes que nadie domine tu vida, no permitas que te corten las alas. Puedes llegar lejos, y lo harás. Y espero que ese día decidas mandarme una carta y contarme que fue de ti. Sé libre, amigo. Libre para amar, viajar, besar, sentir, expresar... Sé tu misma. No cambies por nadie. Sé valiente y admite que eres así. Única y especial.  Es hora de quererte y dejar de martirizarte. Ya has sufrido suficiente, ¿no crees?
Creo que es hora de despedirme. Se me hace un poco tarde, pero no pienso marcharme sin decirte unas últimas palabras. Podrán criticarte por ser como eres, pero eres perfecto así tal como eres. Eres muy especial, eres un campeón o una campeona como la copa de un pino. Y sé que vas a hacerme caso, y vas a sacar ese valor para hacerte fuerte y enfrentarte a tus miedos. Haz aquello que más temas, enserio. Te ayudará. No permitas nunca que alguien te destroce, porque tu vales mucho. Ellos tan sólo quieren acabar con tu felicidad. No les des el gusto. Sé feliz. Así que sécate esas lágrimas, y sal a comerte el mundo. Cuidate mucho, ¿vale? Espero que volvamos a encontrarnos. 
Un abrazo, amigo.